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    El acueducto de Segovia: Una creación romana

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    Pensarás que esta herramienta para transportar el agua hasta una cierta distancia no tendrá importancia alguna, pero al mismo tiempo quizás te preguntes que hace tan llamativo este acueducto romano, conseguirás la respuesta en este sitio.

    Se encuentra en España, específicamente en la ciudad de Segovia, cumplía su trabajo de llevar el agua desde el Río Frío, que se encuentra en la Sierra de Guadarrama, y llevarla hasta la ciudad, recorriendo así unos 17 kilómetros, ya tiene más de 2.000 años de antigüedad, si lo deseas, puedes disfrutar de una visita turística.

    Esto sería la información básica, ya que no se encuentran registros como tal de esta importante construcción romana. Y actualmente, aún sigue siendo así, lo han tomado en cuenta en juegos de aventuras e historias como Assassins Creed.

    Historia del acueducto de Segovia

    Historia del acueducto de Segovia

    Los últimos estudios arqueológicos fueron realizados por el director del Museo de Segovia, Santiago Martínez Caballero, el profesor de la UNED Víctor Manuel Cabañero Martín, junto con algunos arqueólogos de renombre, quienes encontraron nuevos datos interesantes.

    Llegaron a la conclusión de que la construcción del acueducto comenzó durante la época final del gobierno de Trajano, 117 d.C. y principios de Adriano, 117 d.C. hasta el 138 d.C. dando así una fecha un poco más específica, ya que no se ha encontrado ningún documento que hable del tema.

    Construcción del acueducto de Segovia

    Construcción del acueducto de Segovia

    Todo comienza cerca del Palacio de la Granja, con arcos sencillos que conducen el agua hasta la cisterna conocida como el Caserón, luego un canal de sillares guía el agua hasta una segunda torre, llegando a la plaza de Díaz Sanz, comienzan a formarse dos monumentales filas de arcos superpuestos.

    Lo más interesante es que toda la construcción, sus 20.400 bloques de piedra, se ha mantenido casi intactos y unidos sin necesidad de utilizar masa ni cemento alguno, teniendo una armonía y sólido equilibrio de fuerzas, su altura máxima se alcanza en la Plaza del Azoguejo con 28,10 metros de altura y un total de 167 arcos.

    Posee un largo de más de 15 kilómetros, formado por dos filas de arcadas superpuestas, apoyadas en 128 pilares, originalmente el canal media 30 x 30 centímetros y estaba fabricado en madera, luego lo sustituyeron por cemento. En 1484, los Reyes Católicos decidieron restaurar algunas de sus partes y desde ese momento ha sido mantenido y utilizado.

    Una leyenda muy singular

    Antiguamente se ha repetido hasta ahora una corta leyenda sobre la construcción de este monumento español y haciéndole honor a dicha leyenda, se ha instalado el diablillo en la calle San Juan formando parte de la memoria colectiva de los segovianos.

    Se dice que fue el diablo convertido en un hombre muy guapo con una mirada picara, y no fueron los romanos quien construyo el acueducto.

    Todo comenzó cuando un día normal, una joven aguadora ya cansada de llevar los baldes por las empinadas calles de la ciudad, se quejó y afirmo que era capaz de hasta dar el alma al diablo por acabar con esa ardua tarea de todos los días.

    En ese momento se le apareció repentinamente un hombre guapo con una mirada y una sonrisa picara, le dijo a la muchacha que él podía ayudarla, pero con la condición de que le diera su alma, a cambio ella obtendría un acueducto que le llevara el agua hasta su casa y así librarla de su pesada actividad.

    Como no confiaba en aquel hombre, la inteligente muchacha le dijo que aceptaría el trato solo si cumplía un reto, de construir el acueducto en solo una noche, que ella le daría su alma solo si conseguía acabar el trabajo antes de que cantara el gallo y apareciera el primer rayo de luz del sol.

    Los dos aceptaron y ella se fue hasta su casa, ya en la noche, aparecieron legiones de diablillos dirigidos por aquel hombre guapo, que se afanaban colocando piedra sobre piedra y levantando la mole de granito. La muchacha viendo esto desde la ventana de su casa empezó a arrepentirse de hacer aquel trato con el hombre.

    Ella comenzó a rezar y rezar, hasta que cuando ya un gallo cantó y salió el primer rayo de la luz del sol, en ese momento al diablo solo le quedaba una piedra por colocar. No cumplió el reto y no pudo llevarse el alma de la muchacha.

    Se dice que los agujeros en las piedras son las huellas de las pezuñas de Lucifer, que huyó con rabia. Y que el espacio de esa piedra que falto, es aquel donde encuentra actualmente la estatua de la Virgen de la Fuencisla.

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