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    De “comprar” el Popocatépetl a franelero, la historia de Víctor Rabanales

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    Víctor Rabanales, uno de los símbolos del boxeo mexicano en los 90’s, fue engañado para “comprar” el Popocatépetl y perder su fortuna.

    Esta es la trágica historia de como este pugilista de élite derrochó toda su fortuna en un engaño. El caso de Víctor Rabanales es una de los tantos en el boxeo de nuestro país que terminan de forma triste o trágica. Apodado como “El Lacandón” fue un referente del deporte mexicano e incluso se coronó como campeón en la categoría de peso “gallo” del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

    El pugilista mexicano se coronó campeón en la categoría peso “gallo” del CMB.

    La noche del 30 de marzo de 1992 levantó el cetro interino tras imponerse por decisión unánime al surcoreano Yong-Hoon Lee. Con un increíble despliegue de habilidad y técnica, terminó por desesperar a su rival que terminó siendo descalificado por dar una serie de cabezazos ilegales.

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    Seis meses después venció a Joichiro Tatsuyoshi por nocaut técnico en nueve rounds en la arena de Osaka, Japón. El boxeador se consagró como el monarca de la división por parte del World Boxing Council (@wbcboxing). Pero sólo pudo defender su título exitosamente en una ocasión ante el filipino Dadoy Andujar y lo perdió en 1993 ante Byun Jung-il. Intentó recuperar el cinturón un par de veces más, pero fue vencido en ambas y decidió retirarse a los 41 años con un récord de 49 triunfos (26 por la vía del “cloroformo”) y 21 derrotas.

    De comprar al “Popo” a no tener nada

    Víctor Rabanales pasó de ser un campeón y ganar millones de pesos por sus combates a no tener nada. Las fiestas que duraban 20 días y los viajes todo pagado para sus amigos no son nada en comparación a la estafa que sufrió. Al boxeador le ofrecieron comprar el volcán Popocatéptl por un precio absurdo que oscilaba en los 30 mil dólares.

    Después de un pasado glorioso, Rabanales terminó en la calle y trabajando de todo para sobrevivir.

    “En aquel tiempo nada más tuve ese dinero y fue lo que me gasté. Pensaba en construir un gimnasio para trabajos de altura y algunos juegos que a lo mejor me iban a dar clientes. También tenía la idea de poner una granja de conejos. Trataba de buscarle utilidad al terreno, porque sea lo que sea me dieron los papeles y se los entregué a mi esposa. Le dieron una cantidad económica a mi familia”, cuenta Rabanales.

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    La tragedia no terminó ahí. También le arrebataron un departamento en Texcoco con valor de 65 mil dólares, ya que las escrituras nunca estuvieron a su nombre. Al estar en total bancarrota, cayó en las adicciones como el alcohol y las drogas. En su desesperación tuvo que rematar su cinturón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Lo ofreció por tan sólo cinco mil pesos, cuando en realidad costaba más de 300 mil.

    Para ganarse la vida ha trabajado de todo. Desde “cargardor” en el mercado de Texcoco, hasta mesero en fondas y taquerías. Además de “franelero” en las calles de la ciudad. El organismo presidido por Mauricio Sulaimán le da una pequeña ayuda mensual de mil 500 pesos, pero esta no es suficiente para sobrevivir al día a día.

    “De ese dinero procuro gastar sólo 50 pesos diarios. Me compro una botella de agua, una torta o una comida económica. Lo importante es guardar algo por si falla el trabajo”, cuenta.

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